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martes, 5 de octubre de 2010

LA INFINITAS SENSACIONES DEL AMANECER JUNTO AL MAR


   Amanece ya un nuevo y apasionado día, el mar esta en perfecta calma, el cielo esta totalmente anaranjado, esta simbolizando y mostrándonos el alborear, acompasado poco a poco, por el fluir de la existencia, me esta invitando a despertar, de un profundo sueño, en el cual he estado inmerso, horas atrás.

    El sol comienza y empieza aparecer lentamente, a aparecer en el horizonte, el nos da la bienvenida, expresando todo su esplendor con una bonita imagen, tan vital como energetizante, redonda y anaranjada, el es protagonista , para que comience el nuevo día.

    Estoy sentado, en la orilla del mar, por unos instantes percibo que el agua esta plácida, mansa, tranquila y sosegada, solamente se esta oyendo, el constante murmullo, del va y ven del oleaje. Centrando toda mi atención, identificando esta sensacion de plenitud, percibo y escucho con suavidad, el leve susurro, fino e incesante fluir, cuando al romper, sus pequeñas olas en mi, captando una vez mas, mi atención, invocando a su gran viveza.


    Sus aguas, acarician, una y otra vez, incesante en la fina y suave orilla, al mismo tiempo que el agua acaricia mis pies, regalándome un exquisito masaje. Al observar la orilla, puedo percibir, que es como si me encontrase entre dos mundos, como si por un instante, estuviese en una frontera, separada e imaginaria, el mundo acuático y el mundo terrestre, distantes pero juntos, enmarcando cada uno en su territorio, estando yo en el medio, en los cuales prima una proyección divina, mágica e espiritual, se podría decir que por un momento, soy mitad hombre y mitad pez, esa es la grandeza de una mente abierta, receptiva e imaginativa.


    El sol se empieza a poner allá en el horizonte, creando así una gran gama de diversos colores, naranjados y amarillos, incluso en algunos casos, una mezcla de varios entre ellos, con diversas tonalidades, al mismo tiempo nos esta indicando, la llegada de un nuevo amanecer, es ese el alegre despertar, tan especial, tan matutino, tan exquisito,, llegando con el nuevo día.

    El sol iluminador, empieza a irradiar con todo su gran esplendor, con sus primeros rayos, dando forma y sentido, al comienzo de un nuevo día, poco a poco, va iluminándose aquel hermoso panorama, al igual que lo harán las aguas, en ese mar tan abierto e infinito, creando en si unos pequeños encantos, llamados sensaciones, que esas percepciones como por arte de magia y acompañados por los primeros rayos de sol, harán proyectar viveza, atrayéndonos sentimientos de alegría, de felicidad, de dicha, es como si ese sol tan luminoso y ovalado, encendiese una llama de todo un día, dando paso a una nueva existencia, con su noble gesto desinteresado, como si fuese generoso conmigo en aquellos instantes, hará que me haga recordar, como si se tratase de un mensaje, la grandiosa y significativa, de la creación de Dios, el cual no solamente creo estos instantes para que fuésemos felices sino que nos dio la vida incondicionalmente.










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