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lunes, 11 de abril de 2011

PALABRAS DE PAZ, AMOR Y COMPASION HACIA LOS SERES DE JAPON


    Apenas han pasado un mes desde aquella catástrofe natural, en la que Japón sufría el mayor terremoto de la historia, demostrando una vez la fuerza de la madre naturaleza, frente al ser humano, en la que ha arrasado todo lo que se encontraba a su paso, familias enteras destrozadas o que han perdido a un ser querido, otros que han se quedado sin hogar, victimas del terremoto que han perdido la vida en unos segundos, este trágico suceso a conmovido a millones de seres en todo el mundo.  

     Este fin de semana, recibía yo y unos cuantos seres mas, una carta muy especial sobre una gran Yoguini, en la cual se refleja mucho amor, mucho sosiego, mucha espiritualidad y sobre todo mucha compasión hacia el pueblo japones, quiero compartirla con todos y cada uno de vosotros, para que veáis, lo importante que es poner atención, siendo consciente en cada pensamiento, cada palabra y sobre todo en cada acción.


    Cada día que pasa me siento mas espiritual, mas lleno de luz, con mas vitalidad, por que la vida no es solamente estar atrapado en deseos, en apegos, en pensamientos, que vienen y van, en la que cual muchos de nosotros en vez de identificarnos con lo verdadero de la vida como es el amor hacia la madre tierra, hacia otros seres, somos esclavos de nuestro ego, que cada dos por tres estamos juzgando aquello y lo otro, destruyendo lo que otros ha creado, por que no va con nosotros, por que queremos hacer culpables a otros, por nuestra frustracion ante la vida o por que desconocemos otro tipo de realidad que desconocemos, diferente a la que la mayoría de nosotros estamos viviendo en maya o ilusión creada por nuestra mente y no por el corazón. 

    Esta carta la escribió un ser muy especial, lleno de amor y compasión, quería exponerla en mi blog, por que es una carta que a mi personalmente me ha echo llorar mucho y reflexionar a cerca de la existencia, es una carta que conforme las vas leyendo, te toca el corazón, te muestra otro camino, como es el espiritual.


POR LA MONJE VÉDICA DE ORIGEN JAPONÉS, GAURI CHAITANYA:

    Desde la tierra de los Himalayas, rodeada de montañas meditadoras desde hace miles de años, también llamado el valle de los Sabios, donde está impregnada la fuerza de todos los yogis que realizaron sus prácticas de yoga y, a los Pies del Maestro de esta la escuela Swami Shankaratilakananda, recibiendo continuamente sus enseñanzas en el Ashram de Rishikesh, quisiera expresar mi gran dolor, preocupación y profundo deseo de que el pueblo japonés se pueda recuperar lo más pronto posible de los grandes desastres ocasionados por el gran terremoto, posterior tsunami y los terribles problemas con las centrales nucleares.
 

    Fue muy impactante y escalofriante ver las imágenes del tsunami en Japón durante días y días, noticias desesperantes sobre la gran contaminación por las fugas de radiación nuclear, explosiones y demás problemas encadenados. Posiblemente tendrán que vivir durante muchísimo tiempo sin poder pasear tranquilamente con las familias debajo del árbol del cerezo, sin poder bañarse en los baños termales al aire libre en medio de las montañas, comer tranquilamente los productos naturales de la tierra, en fin, sin poder pasar página fácilmente.
 

    Los momentos de adversidad que se presentan sin previo aviso como este desastre, nos hacen confrontarnos con lo que realmente somos y que llevamos cultivando durante toda nuestra vida, nuestro valor interior, nuestra vida espiritual,…
 

    He podido leer varios testimonios publicados sobre policías, bomberos, profesores, enfermeras, médicos, encargados de fábricas, que optaron por arriesgar sus vidas para salvar a otras personas hasta el último momento y fueron tragados por el tsunami por diferencia de segundos.
 

    Nuestro Maestro también nos suele hablar de gran importancia del momento de la muerte, una muerte consciente, una muerte con paz, sin miedo ni apego. Me hace pensar que las personas que apuraron hasta el último momento para salvar a otras, sabiendo el riesgo de que podían morir, tuvieron una muerte con una brisa de satisfacción en su corazón por haber podido salvar a los demás. Y al contrario me hace cuestionar que tuvieran una muerte en paz las personas que estuvieron tan apurados por salvar su propia vida.
 

    Otra enseñanza de nuestro Maestro es “estar preparado para lo inesperado”, el intento del desarrollo de la ecuanimidad y templanza ante todas las circunstancias de la vida, algo que podemos conseguir a través de llevar una vida meditativa además de la práctica de la meditación, enseñanzas que nos llegaron de oriente. Fluir como el agua de la orilla del río dejando pasar todos los recuerdos de lo vivido, no dejando que estos nos bloqueen ni paralicen como si fuéramos una roca pesada, creando el estado de vacío sumergiéndonos en un gran silencio interno. Conscientemente, respirando serenamente se va aquietando la mente dejando que brote de ti gran armonía y compasión.
 

     También recordemos una vez más la gran enseñanza de nuestro Maestro “saber morir cuantas veces sea necesario en esta vida” y cada sesión de meditación es como morir y renacer, como cada descanso profundo es morir y renacer. La calidad de nuestra meditación y el descanso, depende profundamente de con que actitud afrontamos la vida cotidiana, vivir con belleza y armonía.
 

    Cual sería mayor solidaridad de nuestra parte hacia todas las personas afectadas por esta catástrofe, cuyos efectos se pueden seguir extendiendo, a parte de poder ayudar económicamente, que vivir nuestra propia vida con mayor responsabilidad, desarrollando pequeñas satisfacciones internas por el hecho de superar nuestra pereza, debilidad y egoísmo, en cada cosa que tengamos que hacer, haciendo lo mejor posible, poniendo siempre nuestro cariño, generando gran bomba de shakti.
 

    Empecemos por nosotros mismos, con la práctica de yoga, mejorando nuestro bienestar, cultivando nuestra armonía que también sea energía sanadora que emana como una antena hacia toda la humanidad, y apreciemos la gran riqueza de esta cultura milenaria de gran sabiduría del oriente que nos ofrece técnicas muy concretas y enriquecedoras.
Practiquemos la amabilidad y la bondad desarrollando la conciencia en cada acto, dando pasos firmes escuchando las palabras de los Sabios.


     Ofrezcamos una luz y una flor internamente a los seres que han perdido la vida para que vayan caminando hacia la luz…

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