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martes, 6 de diciembre de 2011

LA TIERRA EN LA QUE HABITO. PRIMERA PARTE

    ¿Alguna vez nos hemos preguntado lo que cuesta mantener este modelo occidental de desarrollo? Hemos conseguido mucho pero en esta apuesta del hombre contra su medio natural, el balance entre los logros y lo perdido puede pasar factura a las generaciones presentes y futuras.

    En un paisaje desértico, termina la vida, comienza la supervivencia, si no queremos que ocurra esto debemos de respetar nuestro medio ambiente. La naturaleza esta cambiando por nuestra culpa en gran medida, debido a que constantemente la retamos, entre otras razones por nuestra ignorancia. La montaña, el mar, los animales, las plantas, cada piedra, la lluvia, el sol, la luna... Todo eso forma parte del universo de la vida y del gran creador como lo es Dios.

    ¿Hemos aprendido a sobrevivir sobre la tierra? La Tierra con mayúsculas, nuestro planeta, nuestra única casa, 510 millones de km. cuadrados que una sola especie, la humana sabe dominar perfectamente. ¿Hay un futuro hipotecado? Asistimos a un ipelego al final de una nueva era, que parecía no establecer fronteras al deseo de expansion productiva.

   Los pensadores clásicos ya se preguntaron ¿Que es una buena vida para los seres humanos?. Los ilustrados siguieron indagando ¿Cuales son los deberes para con los demás?. En el siglo xx se plantea una gran tercera pregunta que es la que podemos asociar con la ética ecológica, la cual es ¿Como habitar la tierra? puede resultar un tanto extraño, pero a la hora de vivir en sociedad industriales, aun no sabemos como habitar la tierra. incluso ahora esta pregunta la podríamos hacer por la crisis ecológica y social, en la que estamos viviendo ahora en estos momentos.

   Miles de años de civilizacion, tiempo, espacio, transformación y olvido. Olvidamos que en un tiempo atrás, la luz y el agua, nos lanzaron a la vida. Hay paradigmas, antecedentes que nos obligan a buscar ejemplos que nos reconcilien con una cultura de la tierra, de la naturaleza, con aquellos lugares que pese a las amenazas, no han podido ser sometidas a un al completo dominio humano.

   







   

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