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lunes, 1 de abril de 2013

A SOLAS CONMIGO Y CON MI NIÑO INTERIOR


   
Cuando fuimos niños disfrutábamos de la vida, en todo momento, en todo su esplendor, con verdadera conciencia, sin hacernos ningún tipo de pregunta al respecto, no teníamos dudas, ni miedos, ni nada que se le pareciese. Nos levantábamos todos los días llenos de gozo, esperanzas e ilusiones; con ganas de aprovechar cada instante, jugábamos a lo que fuese y con lo que fuese, no teníamos ningún inconveniente en invitar a cualquiera, a que nos acompañase en nuestros juegos; todos éramos amigos, no entendíamos de barreras, religiones, razas o culturas, simplemente disfrutábamos del momento, en el aquí y en el ahora, en el presente, el cual se detenía. 

    Observábamos la naturaleza y la fauna, en todo su esplendor, y quedábamos prácticamente extasiados. Que bello es ver a los demás, a la naturaleza, a la vida, y a todo tipo de circunstancias, a través de los ojos de un niño. No existiría absolutamente nada que nos impidiera gozar de nuestras vidas en perfecto estado de plenitud.
  

     ¿Has pensado alguna vez en cuando eras niño?, ¿Te acuerdas si pensabas en el dinero, en la salud, en el amor…? O, simplemente, vivías, y sin más complicaciones. ¿Te faltó o necesitaste alguna cosa?, ¿Enfermaste? O, simplemente, era algo pasajero.¿Tuviste algún infortunio?, ¿Eras feliz?, ¿Amabas la vida?, ¿Compartías tus cosas?, ¿Gozabas junto a los demás?, ¿Necesitabas hacer planes? O disfrutabas de todo momento, independientemente de las circunstancias en las que te encontrabas. ¿Necesitabas analizar las cosas?, ¿Clasificabas o encasillabas algo?, ¿Te importaba el pasado o el futuro? O, quizás, era más importante el momento.
 

     Corren tiempos difíciles, tiempos de cambios, tiempos en los que hasta ahora se han dado importancia a lo material, deberíamos de volver a invocar, evocar y convocar, al niño que todos llevamos dentro para volver a ser como niños, volviendo a olvidarnos de todo aquello que aprendimos mal, para poder adquirir la sabiduría que tuvimos, para volver empezar de nuevo.
 

    Os invito hacer un ejercicio practico, por un día vamos a jugar a ser niños ¡Haber que pasa! Me levanto por la mañana, mi mamá me pone le desayuno –es broma-, me aseo, y como lo que me apetece; me voy a la calle a hacer todo aquello que se ocurra en todo momento jugando con la imaginación y todo eso compartirlo con los demás. 

    ¿Qué es aquello que me apetece y me hace feliz? Pues, lo hago. Durante todo el día, no pienso preguntarme, absolutamente, nada; no dudaré, no juzgaré, no analizaré; simplemente, me sentiré bien. Que bien se respira, que bonito es el cielo, que melodía la de los pájaros, que simpática es la gente, como disfruto, que bien me lo estoy pasando, me siento feliz. Todo lo demás no importa, no es necesario. Tan solo me importan las cosas bellas que me da la vida. Al final del día me pregunto ¿Qué tal me ha ido? ¡Estupendamente! ¡Lo he hecho bien! Me siento orgulloso de mí mismo, estoy en paz. Buenas noches y, hasta mañana.

     En la sencillez y en la humildad, se encuentra lo verdaderamente importante. Durante toda la vida, nos dedicamos prácticamente a los demás, sobre todo, a nuestros seres queridos, para que no les falte de nada; está muy bien, pero, con cierta normalidad, nos olvidamos, de nosotros mismos; también debemos cuidarnos, mimarnos, concedernos unos instantes cada día, para hacer todo aquello que nos haga felices. Posiblemente, si nosotros nos sentimos felices, los demás también se sienten de igual modo cuando están junto a nosotros.
 

     Yo creo, que es importante sentirse bien, estar orgulloso de la labor bien hecha, saber en todo momento disfrutar de lo que la vida nos da, estar unido a las personas amadas y sentirse querido, y dar gracias por todo aquello que poseemos. Además, tener la certeza absoluta, de que somos nosotros mismos los únicos que nos podemos hacer felices, y sentirnos bien; pues está en nuestras manos. Nada, ni nadie, pueden quitarnos aquello que es nuestro, aquello que deseamos y, sobre todo, nuestra identidad; no debemos permitirlo, ni aceptarlo.
 

      Eternamente soy libre, mi vida es mía y ayudo a otros a que sean felices...!!!


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