PAGINAS

martes, 2 de abril de 2013

ACEPTANDOSE UNO ASI MISMO PARTE 1º

   

Suele decirse que de la aceptación se deriva el amor, aceptarse asi mismo y a los demás es el verdadero amor Universal. En este artículo el cual ha sido escrito por Ayya Khema y en que yo personalmente toco algunos puntos bajo mi punto de vista, señalo el camino hacia la verdadera aceptación de ese "yo" que de alguna forma somos y de que de muchas otras nos cuesta reconocer debido a ese ego irreal que nos hace disfrazarnos en lo que no somos, dime de que presumes y te diré de que careces...

     Todos nosotros estamos acosados y sentenciados por el nacimiento, el deterioro del cuerpo y la temida muerte para unos, descanso para otros o simplemente un cambio de cuerpo, por que en una vida no se aprende todo eso pienso yo. Es un extraño fenómeno lo difícil que las personas encuentran amarse a sí mismas o cuando condicionan a amar a otras. Podría pensarse que es lo más fácil en el mundo, puesto que estamos constantemente preocupados por nosotros mismos. Siempre estamos interesados en cuánto podemos obtener, qué tan bien lo podemos realizar, cuán cómodos podemos estar o simplemente preocupados en un cuerpo bonito y no un alma bonita . El Buddha mencionó en un discurso que "uno mismo es lo más amado" El amor lo puede todo, no es una virtud como muchos creen, es el fruto de la felicidad incondicional. Así que con todo esto, ¿Por qué es tan difícil en la actualidad quererse a uno mismo?

     Ciertamente amarse a uno mismo no significa complacerse o satisfacer los propios deseos. En realidad, el amor es una actitud hacia uno mismo que la mayoría de las personas no tienen, porque no saben suficientes cosas sobre sí mismas que no son deseables. Cada uno tiene innumerables actitudes, reacciones, gustos y adversiones de las cuales sería mejor prescindir. El juicio es hecho y mientras unos gustan de las actitudes positivas de alguien, otros no gustan de los demás. Con esto viene la eliminación de aquellos aspectos de uno mismo con los que no se está contento. 


      Uno no quiere saber de ellos y no los reconoce. Esta es una forma de tratar con uno mismo, la cual es perjudicial para el crecimiento. Otra forma no diestra es tener aversión a aquella parte de uno miso que aparece como negativa y de esto siempre surge una culpa hacia uno mismo, lo cual hace estas cuestiones doblemente malas como lo eran antes. Con esto viene el miedo y, muy a menudo,la inseguridad y en algunos casos la agresión. Si uno quiere tratarse a sí mismo de una forma equilibrada, no es útil pretender que la parte desagradable no existe, esas tendencias agresivas, irritantes, sensuales, vanidosas. 

   Si pretendemos que estamos alejados de la realidad, se hace una división en nosotros mismos. Incluso una persona puede ser totalmente sensata, y la apariencia dada es la de un ser no muy real. Todos hemos encontrado por casualidad personas así, que son demasiado dulces para ser verdad, como consecuencia de la pretensión y la supresión. Culparse a sí mismo no funciona bien. En ambas circunstancias uno transfiere sus propias reacciones a los demás. Uno culpa a los demás de sus carencias, reales o imaginarias, o no los ve como seres humanos ordinarios. Cada uno vive en un mundo irreal, puesto que es engañado por el ego, pero éste es, en particular, irreal, porque todo es considerado como absolutamente maravilloso o absolutamente terrible, nunca hay termino medio.

   La única cosa que es real es que tenemos seis raíces en nosotros. Tres raíces del bien y tres raíces del mal. Las últimas son avidez, odio e ignorancia, pero también tenemos sus opuestas: generosidad, amor-bondadoso y sabiduría. Tenga un interés en este asunto. Si uno lo investiga y no está ansioso por esto, entonces uno puede con facilidad aceptar las seis raíces en cada uno. No es del todo difícil, cuando uno ha visto esto en uno mismo. Existen raíces subyacentes en el comportamiento de todos. Luego podemos mirarnos a nosotros mismos siendo un poco más realistas, a saber no culpándonos de las raíces malsanas, no acariciándonos la espala sobre las sanas, sino más bien aceptando su existencia en nosotros. También podemos aceptar a los otros más agudamente y tener un momento mucho más fácil relacionándonos con ellos.

     No sufriremos por las decepciones y no nos culparemos, porque no viviremos en uno donde sólo existe el negro o el blanco, las tres raíces malsanas o sus opuestos. Tal mundo no existe en lugar alguno, y la única persona que es así es un Arahant. Esto es, en gran parte, un asunto de grado en todos los demás. Estos grados de bien y mal están tan finamente sintonizados, hay tan poca diferencia dentro de los grados en cada uno de nosotros, que esto no importa realmente. Cada uno tiene el mismo trabajo por hacer, cultivar las tendencias sanas y desarraigas las malsanas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario