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miércoles, 3 de abril de 2013

ACEPTANDOSE UNO ASI MISMO PARTE 3º

   
    Toda esta en la correcta educación, es un asunto de conciencia y de maduración del ser en si mismo, de sus circunstancias y de sus grandes valores éticos, morales e espirituales. La madurez es la sabiduría que lamentablemente no está unida al envejecimiento, como muchos ignorantes y necios creen, de ser así, sería muy fácil, el ejemplo esta en algunas personas mayores, que creen ser maduras y luego son otra cosa muy diferente a las que ellos creen que son, el sentimientos de culpabilidad y de arrepentimiento les invaden, por no haber sido diferentes a los que ellos querían haber sido y no manipulados por una sociedad carente de buenas formas y rica en avances tecnológicos para el uso y disfrute de unos cuantos. Si esto fuese de otra forma, que sentido tendría la existencia en si, no tendría una garantía valida, el trabajo interior y personal de cada ser, afortunadamente es en si un trabajo muy duro, un trabajo que debe hacerse desde dentro hacia fuera con constancia y tenacidad. Existen unos pasos a seguir:

-Primero viene el reconocimiento de cambiar, luego se aprende a no condenar o juzgar nuestro actos o los de los demás, sino a entender que mediante la aceptación viene sentimiento de plenitud: “Esto es del modo en que es y para ello es importante tener conciencia de que cada ser es como es”.

-El segundo paso es el cambio que queramos realizar mediante la voluntad en el esfuerzo. El reconocimiento puede ser la parte más difícil para la mayoría de las personas, no es fácil ver lo que ocurre dentro de uno mismo. Este es el aspecto más importante y más interesante de la contemplación.

   Nos encaminamos hacia una vida contemplativa, pero que no significa que estemos sentados en la meditación todo el día. Una vida contemplativa significa que uno considera cada aspecto de lo que sucede como parte de una experiencia de aprendizaje. Uno permanece introspectivo en todas las circunstancias. Cuando uno se convierte en extrovertido, con lo que el Buddha llamó "juventud exuberante", uno va al mundo con pensamientos, discurso y acción. Uno debe recogerse y volverse hacia sí mismo. Una vida contemplativa en algunos órdenes es una vida de oración. En nuestro camino esto es una combinación de la meditación y el estilo de vida. La vida contemplativa va dentro de uno mismo. Se puede hacer lo mismo con o sin recogimiento. La contemplación es el aspecto más importante de la introspección. No es necesario permanecer inmóvil todo el día y observar la respiración. Cada movimiento, cada pensamiento, cada palabra, puede dar lugar al entendimiento de uno mismo.

     Este tipo de trabajo en sí mismo aportará una profunda seguridad interior, que se basa en la realidad. Muchas personas están deseando y esperando por este tipo de seguridad, pero no son capaces de expresar su deseo de realizarlo. Viviendo en un mito, constantemente esperando o teniendo miedo, que es contrario a tener fuerza interior. El sentimiento de seguridad surge cuando uno ve la realidad dentro de uno y así, la realidad en todos los demás y los acepta con ella.

       Debemos aceptar el hecho de que el Buddha sabía la verdad cuando dijo que en todo el mundo habían siete tendencias subyacentes: deseo sensual, rencor, opiniones especulativas, duda escéptica, orgullo, ansia por la continuación de la existencia, e ignorancia. Encuéntrelos en usted. Ríase de ellos, no se eche a llorar por ellos. Sonría y diga: "Bien, ahí está. Algo haré al respecto".

    La vida contemplativa es a menudo vivida torpemente. Una cierta carencia de alegría es compensada al ser extrovertido. Esto no funciona. Uno debe cultivar cierta alegría, pero debe permanecer dentro de sí mismo. No hay algo por lo que estar preocupado o temeroso, nada que sea demasiado difícil. Dhamma significa ley de la naturaleza y manifestamos esta ley de la naturaleza todo el tiempo. ¿Qué allí debe ser apartado? No podemos evitar la ley de la naturaleza. En cualquier parte donde estemos, somos el Dhamma, somos efímeros (annica), sufrimos (dukkha), sin sustancia esencial (anatta). No importa si nos sentamos aquí o sobre la luna. Es siempre lo mismo. Luego necesitamos un acercamiento alegre a nuestras propias dificultades y a las de todos los demás, pero no la exuberancia y el desahogo. Más bien una constante interiorización, que contiene un poco de diversión. Eso funciona mejor. Si uno tiene sentido del humor sobre sí mismo, es mucho más fácil amarse adecuadamente. También es mucho más fácil amar a los demás.

Solía haber un programa de televisión en América, llamado “People are Funny” (es decir, “Las personas son graciosas”). En realidad tenemos reacciones muy extrañas. Cuando son analizadas y separadas, a menudo se les encuentra absurdas. Tenemos deseos muy extraños y aspiraciones e imágenes irreales de nosotros mismos. Es bastante cierto, “las personas son graciosas”, luego ¿por qué no ver ese lado de sí mismo? Esto hace mucho más fácil aceptar lo que encontramos tan inaceptable en nosotros mismos y en los demás.

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