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jueves, 4 de abril de 2013

ACEPTANDOSE UNO ASI MISMO PARTE 4º

Existe un aspecto de la vida humana el cual no podemos cambiar, a saber, que esta sigue sucediendo momento a momento, a cada instante. Todos hemos estado aquí meditando durante algún tiempo. ¿Qué le preocupa al mundo? Simplemente seguir en marcha. El único que se preocupa, que es perturbado, es nuestro propio corazón y mente, nos dejamos arrastrar fácilmente por cuestiones y emociones ajenas a nosotros. Cuando hay perturbación, agitación, irrealidad e incoherencia, entonces también hay tristeza, desesperación, incomprensión e intolerancia. Lo que es bastante innecesario, por que no somos mente, ni cuerpo, somos mucho más que eso espíritu y alma, este cuerpo es solo un vehículo para movernos a través de un plano físico.

     Todo es justo y lleva su propio ritmo y proceso. Si aprendemos a acercarnos a todos los acontecimientos con más ecuanimidad por medio de la aceptación y el amor, entonces el trabajo de purificación es mucho más fácil. Se trata de nuestro trabajo interior, personal, de nuestra propia purificación, y sólo puede ser realizada por cada uno para sí mismo, por que para cambiar lo de ahí afuera debemos de cambiar nosotros mismos..

     Uno de los mejores aspectos sobre esto es que si uno recuerda lo que hace, se mantiene en ello día tras día sin olvidar y sigue meditando, no esperando grandes resultados, poco a poco sucede lo inesperado. Esto también, es justo por que las cosas no vienen así como así, has que tener paciencia, fe y esperanza en ello. A medida que uno sigue trabajando en ello día a día, momento a momento, existe una constante astillada lejos de las contaminaciones y del pensamiento irreal, puesto que no hay felicidad alguna en esto y pocos quieren aferrarse a la tristeza. Tarde o temprano uno corre hacia las cosas que están fuera de uno mismo. Los libros todos dicen las mismas cosas, las cartas ha sido escritas todas, las flores han sido olidas todas, no hay algo más excepto mirar dentro de nosotros, de sentirnos vivos, de sentir el corazón, cada latido, cada respiración. Como esto sucede una y otra vez, un cambio ocurre. Puede ser lento, pero cuando hemos estado aquí por tantas vidas, ¿qué es un día, un mes, un año, diez años? Están todos simplemente sucediendo a cada instante.

      No hay algo más por hacer y no hay otro lugar a donde ir. La Tierra se mueve en círculos, la vida se mueve del nacimiento hacia la muerte sin necesidad de que nosotros nos movamos en lo absoluto. Todo esto sucede sin nuestra ayuda, no somos el centro del universo como nos creemos o nos hacen creer. La única cosa que tenemos que hacer es buscar la realidad de que estamos vivos. Entonces, cuando lo hacemos, encontraremos que amarnos a nosotros mismos y amar a otros es un resultado natural de eso. Puesto que estamos preocupados por la realidad y ese es el verdadero trabajo del corazón, ¿Amamos incondicionalmente? o ¿Dependemos de ello? . Pero sólo obtendremos esta respuesta, si también hemos visto el otro lado de la moneda en nosotros y hemos hecho el trabajo de purificación de las emociones o de aquellos sentimientos por los que estamos cada dos por acondicionados. Solo entonces esto se convierte en más que un esfuerzo o una tendencia deliberada, sino que se convierte en una función natural de nuestros sentimientos interiores, dirigidos hacia adentro pero brillando hacia afuera.

      El direccionamiento hacia el interior es un aspecto importante de nuestra vida contemplativa. Pase lo que pase interiormente hay repercusiones directas sobre lo que ocurre externamente. La luz interior y la pureza no pueden ser ocultadas, ni siquiera pueden las contaminaciones.

     A veces pensamos que podemos retratar lo que somos. Esto no es posible. El Buddha dijo que uno sólo conoce a una persona después de haberla oído hablar muchas veces y habiendo vivido con ella durante mucho tiempo. Las personas generalmente tratan de mostrarse como algo mejor de lo que realmente son. Entonces, por supuesto, se decepcionan de sí mismos cuando fallan, e igualmente decepcionan a otros. Siendo realistas, conocerse hace posible amar verdaderamente. Aquella clase de sentimiento da alegría a este trabajo en el cual somos contratados, que es necesario. Aceptándonos a nosotros y a los demás como realmente somos, nuestro trabajo de purificación, lejos de astillado de contaminaciones, se hace mucho más fácil.


"Hoy Yo sé muy bien que por cada pequeño problema siempre hay solución.
Mis pensamientos no me limitan.
Provengo del espacio de Amor del corazón y sé que el Amor abre todas las puertas.
Hay una gran fuerza, valentía que me ayuda a afrontar y resolver pequeñas crisis y todos los desafíos de mi vida.
Todo siempre tiene solución.
Todo está bien y estará bien en mi vida. Así es y así será...
Estoy muy seguro, confío, creo siempre mucho en mí.
Hoy Yo doy gracias a Dios y el Universo por este maravilloso día, para poder resolver cualquier problema y durante el día estar y compartir con las demás personas."


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